Robaron 413,793 barras de chocolate. Y no tiene que ver con hambre.
Ojo…..
Detrás de esta noticias ridícula hay una lección muy seria para cualquier líder:
No todo lo que falla en un equipo es ejecución o estrategia… muchas veces es comunicación.
Aquí vas a entender algo incómodo:
lo que dices, lo que no dices… y cómo lo dices puede abrir la puerta a errores mucho más grandes de lo que imaginas.
Hace unos días, en Italia, robaron más de 400 mil barras de chocolate KitKat.
La noticia explotó.
Memes. Bromas. Comentarios de todo tipo.
Porque claro… suena ridículo.
¿Quién cariños se roba esa cantidad de chocolate?
Pero lo interesante no es el robo.
Es lo que pasó después.
La decisión de Nestlé de hacerlo público.
Porque esto no es una noticia “bonita”.
No es algo que quieras presumir.
Podrían haberlo manejado en silencio.
Internamente.
Sin ruido.
Pero no lo hicieron.
¿Por qué?
Porque el problema no era solo el robo.
El problema era lo que podía pasar después.
Ese volumen de producto entrando al mercado negro
podía romper la confianza con distribuidores,
con pequeños comerciantes,
con clientes que de pronto encontrarían producto fuera de control.
Y eso ya no es un tema de logística.
Es un tema de confianza.
Por eso, aunque incomode… aunque genere ruido… aunque se vuelva meme…
decidieron comunicarlo.
Porque hay momentos donde como líder no decides entre lo cómodo y lo incómodo.
Decides entre lo correcto y lo fácil de ocultar.
Y eso casi nadie lo quiere ver.
Aquí es donde se pone incómodo de verdad.
Porque el punto no es si sabes comunicar.
Es si sabes qué comunicar… y qué no ocultar.
Como líder, constantemente estás tomando decisiones invisibles:
qué decir, qué callar, qué decir en público, qué “manejar internamente”.
Y muchas veces elegimos lo fácil.
Lo que no genera ruido.
Lo que NO incomoda.
Lo que no expone.
Pero ese tipo de decisiones tiene costo.
Porque cuando ocultas lo importante, el sistema se rompe por otro lado.
Se rompe la confianza.
Se rompe la claridad.
Se rompe la relación con quienes dependen de ti.
Eso fue lo que entendieron aquí:
No era una crisis de chocolate. Era una crisis potencial de confianza.
Y prefirieron incomodar… antes que erosionar.
En liderazgo pasa exactamente lo mismo.
No fallamos por falta de información.
Fallamos por evitar conversaciones incómodas.
Por no decir lo que se tiene que decir.
Por suavizar lo que necesita claridad.
Por proteger la forma… y sacrificar el fondo.
Y eso conecta con otro problema más profundo:
delegamos… pero sin contexto real.
Encargamos tareas, pero no compartimos el “por qué”.
Damos instrucciones, pero no abrimos la conversación.
Esperamos ejecución… sin alinear criterios.
Y luego nos sorprende que las cosas no pasen como esperábamos.
No es falta de capacidad.
Es falta de claridad.
Por eso en el próximo programa de Elsner Leader Lab vamos a trabajar justo esto:
cómo comunicar desde el liderazgo…
no para quedar bien, sino para que las cosas realmente pasen.
Porque liderar no es solo decir cosas.
Es tener el criterio para decirlas… incluso cuando no son populares.
Pero bueno…
si crees que liderar es decir solo lo que no incomoda, cuidar la forma más que el fondo
y evitar cualquier conversación que pueda generar ruido,
vas bien.
Total… también alguien pudo haber decidido no decir nada
y esperar a que los 400 mil chocolates aparecieran mágicamente en su bodega
Mario
PD .-
Si tienes que repetir lo mismo todo el tiempo… no siempre es que tu equipo no entienda.
A veces es que tú no estás diciendo lo que realmente importa. Porque comunicar no es hablar bonito.
Es decir lo necesario… incluso cuando incomoda.
Pero claro… eso NO viene en los manuales del líder fuerte.
Nota Importante
De jefe a líder no es automático.
Si quieres hacerlo bien, aquí tienes cómo:


