No estás cansado.
Estás arrastrando una estructura que nunca fue diseñada para sostenerte.
Hace unos años, mientras mi hijo tomaba su clase de natación en Sport City, yo estaba sentado en las gradas junto a otros papás. Algunos respondían correos, otros simplemente veían el celular. A mi lado, un señor de unos cincuenta años, con gorra de Hard Rock Café y el sudor de alguien que ya llevaba varios minutos peleando consigo mismo, intentaba arma…


