Los coches automáticos nos hicieron mediocres.
Ojo…..
La tecnología nos ha dado velocidad, comodidad… y control.
Pero también nos ha quitado algo que casi nadie quiere aceptar:
nos está quitando incomodidad.
Y sin incomodidad, no hay transformación.
Aquí no vas a leer una crítica a los coches automáticos.
Vas a entender algo mucho más relevante como líder:
Por qué mientras más cómoda se vuelve tu vida… más fácil es estancarte… creyendo que estás avanzando.
Hace poco tenía que dar una conferencia en Puebla.
Saliendo desde Mérida, la ruta no era directa: tenía que volar a CDMX y de ahí moverme a Puebla.
Podía hacer lo que la mayoría haría.
Tomar un autobús, llegar, cumplir y listo.
Pero decidí otra cosa.
Rentar un coche.
Cuando llegué al mostrador hice lo que suelo hacer: comparar.
Costos, tiempos, conveniencia.
Y para mi sorpresa, la diferencia contra el autobús no era significativa. Por unos 700 pesos diarios tenía movilidad, control de tiempos… y libertad.
La decisión estaba tomada.
Entonces vino el detalle que no consideré.
—El coche es estándar —me dijo la señorita.
Le dije que sí sin pensarlo mucho.
Total… sabía manejar estándar.
O eso creía.
Porque una cosa es saber…
y otra muy distinta es volver a hacerlo después de años.
Me subí al coche en la Ciudad de México.
Tráfico.
Caos.
Clutch, freno, primera, segunda.
Y de pronto estaba completamente fuera de mi zona cómoda.
La coordinación que antes era automática… ahora requería atención.
La carretera a Puebla, con sus subidas y tráfico, no ayudaba.
Y la tensión… se sentía el triple.
No era complicado. Pero tampoco era cómodo.
Y justo a la mitad del camino me cayó el veinte de algo.
Esto que estoy viviendo —incómodo, torpe, demandante—
es exactamente lo que dejamos de hacer.
Porque hoy todo está diseñado para facilitarnos la vida.
Automático.
Asistido.
Optimizado.
Sin esfuerzo.
Sin fricción.
Sin incomodidad.
Y entonces recordé a mi hijo, que está aprendiendo a manejar en automático.
Y cómo sufre con cosas que para mí, en su momento, eran lo normal.
Y entendí algo más profundo.
No es que él tenga menos capacidad. Es que su entorno le exige menos.
Y eso… cambia todo.
En liderazgo pasa exactamente lo mismo.
Nos acomodamos.
A procesos que ya conocemos.
A equipos que no retan.
A formas de trabajar que no exigen evolución.
Y poco a poco, sin darnos cuenta, entramos en automático.
Respondemos.
Operamos.
Repetimos.
Pero dejamos de crecer.
Porque el crecimiento no ocurre en lo cómodo.
Ocurre en la fricción.
En lo que te exige atención.
En lo que te obliga a pensar distinto.
En lo que te incomoda.
Por eso el mensaje del líder incómodo es tan simple como difícil de aplicar:
“Cuando llegues… no te acomodes. Incomódate.” LIDERAZGO SIN FILTRO M. Elsner
No por masoquismo.
Porque si no lo haces tú…
tu entorno lo va a hacer por ti.
Y normalmente, de forma más agresiva.
Por eso en el próximo programa de Elsner Leader Lab trabajamos justo eso:
cómo crear espacios de incomodidad controlada que te obliguen a evolucionar como líder
sin ponerte en riesgo innecesario.
Porque liderar no es adaptarte a lo cómodo.
Es diseñar tu crecimiento antes de que la realidad lo haga por ti.
Si gustas mas información: LISTA DE ESPERA ELSNER LEADER LAB
Pero bueno…
si prefieres seguir en automático,
haciendo todo fácil, rápido y sin fricción,
vas bien.
Muchos también lo hacen.
Solo no se sorprenden cuando un día
la vida les mete un estándar…
y ya no saben cómo manejar.
Mario
PD
Si todo en tu liderazgo se siente cómodo… NO es estabilidad. Es estancamiento.
Pero claro… eso no viene en versión automática
Nota Importante
De jefe a líder no es automático.
Si quieres hacerlo bien, aquí tienes cómo:


