Hay una razón por la que las empresas eligen malos líderes
no es que falten buenos líderes… es que no los están eligiendo
OJO…..
Hace poco leía un análisis sobre por qué tantas organizaciones terminan promoviendo a las personas equivocadas.
No hablaba de falta de talento.
Tampoco de mala intención.
Hablaba de algo más incómodo:
Las empresas no eligen malos líderes por error. Los eligen por cómo están diseñadas.
Si lo piensas bien, tiene sentido.
La mayoría de las promociones no se basan en liderazgo.
Se basan en otra cosa:
El que mejor ejecuta
El que más aguanta presión
El que nunca cuestiona
El que da resultados… aunque rompa al equipo
Y ahí está el problema.
Porque esas habilidades funcionan muy bien para crecer en la organización…
pero no necesariamente para liderar personas.
El error estructural que nadie quiere aceptar
Durante años, el mundo corporativo ha confundido dos cosas:
Desempeño individual con capacidad de liderazgo.
El mejor vendedor se vuelve jefe de ventas.
El mejor técnico se vuelve gerente.
El más disciplinado se vuelve director.
Y de pronto, alguien que era excelente haciendo su trabajo
ahora tiene que dirigir a otros… sin haber sido preparado para eso.
Y ahí empieza el desgaste.
Porque liderar no es hacer más.
Es hacer que otros puedan hacer mejor.
Y eso es otra habilidad completamente distinta.
Tres aplicaciones incómodas para tu liderazgo
1. Deja de premiar solo resultados. Empieza a observar cómo se logran
Muchos líderes siguen evaluando a su gente únicamente por métricas, o los famosos KPIS ( Indicadores de Desempeño)
Ventas.
Productividad.
Entrega.
Pero no se detienen a ver el “cómo”.
¿Esa persona construye equipo o lo desgasta?
¿Desarrolla talento o centraliza todo?
¿Deja capacidad instalada o dependencia?
Si solo premias resultados, terminarás promoviendo a quien sabe ganar…
aunque deje destrucción alrededor.
El liderazgo moderno exige una mirada más completa.
2. No promociones al mejor operador… si no puede dejar de operar
Este es uno de los errores más caros.
El mejor operador suele ser el peor líder…
no por falta de capacidad, sino porque no puede soltar.
Sigue revisando todo.
Sigue corrigiendo todo.
Sigue queriendo hacerlo mejor que todos.
Y sin darse cuenta, se convierte en cuello de botella.
Antes producía resultados. Ahora frena al equipo.
El cambio de rol no es automático.
Y si no se trabaja, la promoción se convierte en retroceso.
3. Evalúa capacidad de multiplicar, no solo de ejecutar
El liderazgo hoy ya no se trata de cuánto haces tú.
Se trata de cuánto puedes multiplicar a través de otros.
¿Esa persona forma talento?
¿Puede construir sistemas que funcionen sin él?
¿Puede tomar decisiones sin generar caos?
Si la respuesta es no, no tienes un líder.
Tienes un operador promovido.
Y eso, tarde o temprano, se rompe.
La reflexión incómoda
Muchas organizaciones dicen que les falta liderazgo.
Pero en realidad, lo que tienen es un sistema que sigue promoviendo con lógica antigua, la escuela Jurásica.
El problema no es la gente. Es el criterio que está usando.
Porque liderar hoy no es subir en la jerarquía
Es cambiar completamente de juego.
Pasar de:
Ejecutar → a diseñar
Controlar → a desarrollar
Resolver → a construir capacidad
Y ese cambio no sucede solo con una promoción.
Mensaje Incómodo
Las empresas no eligen malos líderes por accidente.
Los eligen porque siguen usando reglas del pasado
en un contexto que ya cambió.
Y mientras eso no se cuestione,
seguiremos viendo equipos desgastados…
liderados por personas que nunca debieron estar ahí.
Frase de impacto
“El problema no es que falten líderes. Es que seguimos promoviendo con los criterios equivocados.”
— Mario Elsner
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Source: https://theconversation.com/why-organisations-pick-the-wrong-leaders-278446
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