El talento incómodo vs. el tóxico
¿Cómo no perder a la persona equivocada?
Hace unos años, me tocó ver un caso clásico en una empresa.
Había dos personas en el equipo: Luis y Carlos.
Luis era un tipo brillante, siempre tenía ideas nuevas, desafiaba el status quo y nunca aceptaba un “así siempre se ha hecho” como respuesta. PERO también era intenso, directo y a veces incómodo en reuniones.
Carlos, en cambio, era el perfil “neutral.” No generaba conflictos, nunca cuestionaba nada y siempre decía que sí a todo. A simple vista, parecía el empleado ideal: nunca discutía, nunca daba problemas… PERO tampoco sumaba nada.
• No proponía.
• No desafiaba.
• No impulsaba cambios.
Parecía inofensivo, pero en realidad era un freno para el equipo. Porque cuando había que hacer algo diferente, Carlos siempre tenía una razón para no intentarlo.
¿A quién crees que despidieron?
Exacto: a Luis.
La razón oficial: “No encajaba con la cultura.”


