El liderazgo del AYER no era tóxico… ¿o sí?
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Hubo un tiempo en que ser jefe significaba ser intocable. Un líder fuerte, seguro, magnánimo. Uno que no mostraba dudas, no se acercaba demasiado a su equipo, y que, por supuesto, no se equivocaba.
📌 En ese mundo:
El líder era el que tenía todas las respuestas.
La distancia era sinónimo de respeto.
La vulnerabilidad era una debilidad.
Así se nos enseñó. Así…


