Cuando cumplir empieza a doler más de lo que debería
(Y nadie lo dice porque parece normal)
En la preparatoria, un amigo mío —llamémosle Elías— era el típico “cumplidor”. Buen promedio, tareas entregadas, educación de casa. Jamás se metía en problemas. Siempre decía “sí, profe” aunque no estuviera de acuerdo.
Pero había algo raro: cada vez que le iba bien en una materia, no lo celebraba. Solo suspiraba. Como si pasar el examen no fuera motivo d…


